Mostrando entradas con la etiqueta Diego de las Casas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diego de las Casas. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de marzo de 2012

XI Seminario Argentino-Chileno U. N. Cuyo. Mendoza. 7, 8 y 9 de marzo de 2012

Precordillera vista desde el Parque San Martín de Mendoza
Cartel en el Parque San Martín
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Ingreso a la Facultad
Disertación de Marcela Tamagnini
Exposición de Norberto Mollo
Ingrid De Jong y Lorena Barbuto exponiendo su trabajo
Disertación de María Andrea Nicoletti
Marcela Tamagnini y Graciana Pérez Zavala, coordinadoras del Simposio Nº 15

Los diarios de viaje de varios exploradores de las Pampas y Cordillera, durante los siglos XVIII y XIX, dan cuenta de la ubicación de las tolderías de los principales caciques y capitanejos aborígenes, como así también de los bordes fronterizos que delimitaban sus respectivos territorios, no solo con los hispanos, sino también entre las diversas etnias que moraban al este de los Andes. En algunos casos las relaciones hostiles que mantenían entre ellos, hacían que dieran algunos rodeos a través de las rastrilladas para trasladarse de un sitio a otro. A su vez las fronteras con el euroamericano generalmente estaban delimitadas por una línea que unía fuertes y fortines. De cualquier manera las parcialidades indígenas, si bien llegaban hasta dicha línea, tenían sus moradas mucho mas al interior del territorio, quedando una amplia faja de terreno como área transicional de jurisdicción imprecisa.
Estas fronteras fueron el escenario no sólo de numerosos enfrentamientos, sino también de intercambios comerciales, tanto entre aborígenes como así también con los españoles. Tampoco estos se privaron de incursionar sobre los campos de los indios, con el propósito de conocer su poderío, sus caminos y de “censarlos”.
En definitiva, la lectura y análisis de estos diarios de viaje, permiten situar con mucha precisión los hábitats de los naturales de las Pampas y sus respectivas jurisdicciones.

Comentarios de Marcela Tamagnini al trabajo presentado en Mendoza:
El trabajo de Mollo y Vignolo destaca la centralidad de la matriz espacial, preocupación que está presente en todos y cada uno de los trabajos de Norberto, visible hoy en el blog a través del cual puso generosamente a disposición de todos los que estudiamos relaciones o conflictividad interétnica en las pampas, una enorme cantidad de mapas históricos y otros confeccionados pacientemente por él, como resultado de muchas horas de trabajo en archivo o en las Direcciones de Catastro de varias provincias argentinas. Estás invitado a “pasar un chivo” con tu dirección así todos la conocen. La contribución de hoy muestra muy bien como la frontera es un término situacional de orientación espacial, de organización del espacio. Aquí/allá, dentro/fuera, interior/exterior, centro/periferia son límites marcados por cualquier línea divisoria objetiva. Ahora bien, esos límites vienen primera y fundamentalmente establecidos por la naturaleza: valles, ríos, desiertos, bosques, montañas y mares que nos imponen su presencia discontinua y a veces amenazadora. Acuerdo totalmente con esta idea de que las divisiones territoriales indígenas se relacionan con las rastrilladas. El informe de Diego de las Casas de 1779 contiene descripciones que apuntan en la misma dirección. Quisiera preguntarte cuál es el arroyo de Las Saladas que marcás como límite entre las poblaciones euroamericanas y los ranqueles del Mamull Mapu. Y aquí nos introducimos en otra cuestión que roza tu trabajo: ese mix de gente que era no ya la frontera sino la tierra adentro a principios del siglo XIX y el difícil problema de la instalación de los ranqueles en el caldenar pampeano, con un espectro de explicaciones que van desde las tempranas de Casamiquela a mediados de la década de 1960, las de Martha Bechis o Jorge Fernández. Un aporte más reciente sobre la cuestión me parece que es el de Villar y Jiménez que han propuesto que el grupo que los documentos coloniales denomina ranqueles, ranquelinos, ranquelches o rancacheles se constituyó a partir de dos componentes. Uno, localizado en el Mamil Mapu (País del Monte), y otro, en el Leu Mapu, en cercanías de las Salinas Grandes. Desde el punto de vista biológico–cultural ambos habrían sido resultado de una intensa mezcla. El grupo del Mamil Mapu habría reunido: “1. ingredientes étnicos provenientes de la ultra-cordillera (algunos posiblemente de las parcialidades Reche-mapuche de los llanos); 2. moradores de los valles andinos de ambas vertientes, denominados Pewuenche y; 3. los llamados Huiliche de la cuenca del río Limay (la familia de Llanquetruz pertenecía a este grupo)” (Villar y Jiménez, Acerca de los ranqueles)”. Por su parte, el grupo del Leu Mapu habría incorporado un mayor porcentaje de elementos locales. Los indígenas de ambos grupos no se habrían diferenciado tanto por sus rasgos socio-culturales sino por sus tipos particulares de adaptación al medio. La ruptura del orden colonial y las guerras en Chile habrían modificado los vínculos entre estos indígenas haciendo que los del Leu Mapu se vieran involucrados en un complicado proceso etnogenético, siendo denominados en la documentación “boroganos”. En cambio, el grupo del Mamil Mapu habría dado lugar a los ranqueles del siglo XIX (Villar y Jimenez , Acerca de los ranqueles). Obviamente, me parece que cuando analizamos estas cuestiones siempre hay que tener presente que se trata de discusiones sobre los indígenas pampeanos basadas en documentos producidos por hispanocriollos quienes, según Nacuzzi (161) habrían simplificado las variaciones existentes en las tolderías, otorgando nombres o identificaciones que no siempre serían las que los nativos adoptaban para sí. Es necesario entonces deslindar de que manera las distintas agrupaciones, identificadas en muchos casos por el nombre de sus caciques, iban construyendo “límites” identitarios y territoriales a partir de los cuales demarcaban relaciones de alianza y de conflicto. Como también lo señala Weber, las etiquetas étnicas con frecuencia son caprichosas e imprecisas a la vez que pueden sugerir falso sentido de pureza o continuidad étnica porque los pueblos no se consideraban a sí mismos como un único grupo, pese a que así los imaginaran los ajenos (Bárbaros 35).




jueves, 3 de noviembre de 2011

BREVE RESUMEN ARQUEOLÓGICO E HISTÓRICO DEL AREA QUE OCUPA HOY LA CIUDAD DE RUFINO

ETAPA PREHISTÓRICA
  • La presencia del ser humano en las dilatadas Pampas se remonta, aproximadamente, a 10.000 años AP (Antes del Presente). Eran esporádicas poblaciones de cazadores-recolectores, procedentes del N.E. que se desplazaban hacia la Patagonia.
  • Hace 8.200 años, ya se hallaban algunas poblaciones en tránsito, en lo que hoy es la Pampa santafesina. Un reciente hallazgo con ese fechado fue realizado en la Laguna El Doce (cercanías de San Eduardo). Las lagunas surgen como un elemento fundamental para el asentamiento humano. Estas lagunas y sus correspondientes lomadas, se constituyeron en un ambiente favorable para la concentración de recursos vegetales y faunísticos, tanto acuáticos como terrestres, que fueron una importante fuente de aprovisionamiento de alimento, materia prima y combustible.
  • Otro hallazgo de fósiles humanos, datado en 2.300 AP, se realiza en vecindades del Arroyo Saladillo.
  • En la Laguna Las Marías, próxima a la actual ciudad de Villa Cañás, se encontraron restos humanos de aproximadamente 2.000 años de antigüedad.
  • Restos humanos hallados por el Sr. Carlos Vietti de Rufino, en las barrancas de la Laguna Las Salinas (Cercana a Viamonte, Córdoba), tendrían unos 700 años de antigüedad.

ETAPA HISTÓRICA
  • Los tehuelches septentrionales llegaban esporádicamente, hacia el año 1.500, a la región donde hoy se ubica el sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires.
  • A partir del 1.700 comienzan a llegar a la Pampa central algunas poblaciones de pehuenches, procedentes del área cordillerana de los Andes y del sur de Chile.
  • Después de 1.750, uno de estos grupos pehuenches que habitaban el área de Ranquil (área próxima a la Cordillera de los Andes), por motivos de una guerra tribal con otro grupo de la misma etnia, se traslada al Mamüll Mapu (País del Monte), zona del caldenal pampeano en la actual provincia de La Pampa, donde establecen sus tolderías. Allí interactúan con los tehuelches septentrionales naciendo el pueblo ranquel.
  • Entre 1.770 y 1.800 se producen grandes incursiones de estos pehuenches ranquilinos sobre las fronteras de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis. Para ello usaban rastrilladas o caminos aborígenes. Uno de ellos, el mas antiguo que pasaba por nuestra zona, era el de Las Tunas, que fue el mas utilizado en los malones.
  • En el invierno de 1779, una expedición militar española liderada por Diego de las Casas y Ventura Echeverría, pasa rumbo al sur, en proximidades de donde hoy se halla Vivero, por la rastrillada de Las Tunas, con el objetivo de amedrentar a los aborígenes y de “censarlos”.
  • Entre fines de junio y principios de julio de 1806 atraviesa nuestra región el explorador chileno Luis de la Cruz, alcalde de Concepción, quien buscaba un camino mas directo entre su ciudad y Buenos Aires. En su paso menciona algunos lugares en nuestra zona, como Pichinlob, Blancomanca (Blanca Manca), Chicalcó, Lauquencó, Ramada, Nahuelcó, Chipaylauquen. Fue el primer español en avistar la Laguna La Picasa.
  • En 1864 se establece la primer línea de frontera con los indios en el sur de Santa Fe, con comandancia en Melincué.
  • En 1869 las fuerzas de Mansilla y Etchichuri avanzan y ocupan la laguna Langheló, donde fundan el Fuerte Gainza (cerca de la actual Santa Regina), constituyendo la segunda línea de frontera sur de Santa Fe. En su avance, el capitán Alejandro Etchichuri con las fuerzas santafesinas, utilizan la rastrillada de Loreto, pasando por el lugar donde hoy se halla la ciudad de Rufino el día 20 de septiembre de 1869.
  • El 3 de mayo de 1871 una importante partida ranquel perteneciente al cacique Epumer Rosas, derrota en la laguna La Picasa a las fuerzas militares conducidas por Salvador Maldonado y Conrado Villegas, quitándoles todos los caballos y dejándolos a pie.
  • El 8 de mayo de 1874 una partida ranquel liderada por el capitanejo Coylá (Koyla), ataca a un grupo de ingenieros conducido por Luis Huergo, que venían midiendo la traza del ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico. El hecho se produjo cerca de la laguna Pichi Huitrú (Pichi Witru en ranquel), la que se halla al este del casco de la Estancia Concordia, muy próxima a Rufino. La escolta militar repelió el ataque pero fue derrotada, muriendo en la refriega su jefe, el sargento mayor José Orellano. El grupo tuvo que refugiarse en el fortín La Verde.
  • El 25 de marzo de 1876 la frontera santafesina se adelanta mas hacia el suroeste. Ese día, el comandante Leopoldo Nelson ocupa el médano de Italó (Vüta Loo), estableciendo allí la sede de la tercera y última frontera de Santa Fe en las Pampas.
  • En 1879 varias columnas militares parten de las distintas fronteras, con la finalidad de ocupar definitivamente el territorio aborigen. Las diezmadas fuerzas de los indios no pudieron resistir el embate y la caída de los bastiones ranqueles fue inevitable. A ello siguió la persecución y el etnocidio. Sólo unos pocos aborígenes, que se habían refugiado en las fronteras poco antes, pudieron salvarse. Hoy sus descendientes se hallan en las comunidades que aún perduran, siendo las mas conocidas las de Los Toldos (Buenos Aires), Colonia Emilio Mitre (La Pampa) y Pueblo Ranquel (San Luis).

                                                              Prof. Norberto Mollo