España,
ya acreditaba un notorio conocimiento de las teorías de
fortificación, cuando, cumplida la llegada de Colón a tierra
americana, debió proceder a la fundación de asientos, villas y
ciudades. Durante el siglo XVI se iban a publicar varios
tratados de Fortificación, en la península, que culminarían con el
de Cristóbal de Rojas en 1598; pero la colonización americana,
presentaba alternativas diferentes, y debían buscarse por
consiguiente, soluciones diferentes. Las fortificaciones se habían
pensado para luchar con un par, pero el indígena era distinto, en
armas, hábitat, decisión en combate, y comportamiento.
Condicionamientos geográficos y físicos
En oposición a los relieves de España y de la costa del Pacífico, con perfiles montañosos, salvo las áreas cordilleranas o precordilleranas, el relieve argentino es plano, y la cuenca del Plata, lo es casi en su totalidad.
Este
relieve, deja afuera, la elección de lugares altos, para fundar y
proteger villas, con su dominio correspondiente del entorno,
característica casi general de los pueblos peninsulares, o de los
fundados en otros sectores de la propia América.
Esa
equivalencia altimétrica, expone mucho más, las construcciones, a
los ataques y asedios; amplía el ángulo de asedio a los 360º, y
debilita como consecuencia, las acciones de defensa, por la amplitud
de frentes a defender.
Asimismo,
los ríos y arroyos de llanura, tienen cauces cambiantes, (los
llamados meandros, para acumular caudal intermedio) que limitan la
posibilidad de usarlos como “foso alternativo”, pero que al mismo
tiempo, por tener cauces poco profundos, y tener grandes crecidas en
períodos de lluvias, provocan inundaciones en los sectores
encerrados, y fuera de ellos.
Esta
particularidad, también genera la existencia de lagunas, con
profusión de vectores de enfermedades, y prevalencia de humedad en
los ambientes interiores de viviendas, con su secuela de pestes.
La
provisión de agua al interior del ámbito fortificado, que en zonas
montañosas, se encubre en manantiales, o pozos surgentes, con
estanques de reserva, solo se vale de arroyos en terreno plano, que
quedaban al descubierto fácilmente, permitiendo el envenenamiento
externo, que abría el ataque posterior.
El
declive de la cuenca hacia el Atlántico, y la amplia superficie de
las zonas cercanas al océano, se vio perjudicado por casi tres
siglos en el interés de fundar y fortificar villas, en la
importancia prevaleciente, del comercio de plata y oro desde Potosí,
vía Pacífico (por Panamá, Portobello) que derramaba sus productos
de intercambio, solo a Lima y a ciudades cercanas como Salta o
Esteco.
Desde
el Tratado de Tordesillas, Portugal, dominaba el litoral
atlántico hasta casi el Río de la Plata (y aun dentro de él con
Colonia del Sacramento) y desde allí hacia el sur, en la inhóspita
costa patagónica, las fortificaciones españolas recién llegarían
en el último cuarto del siglo XVIII, para ser luego abandonadas,
casi en su mayoría.
 |
| Tratado de Tordesillas |
Condicionamientos logísticos y materiales
Donde
la piedra o el muro de ladrillos crecía, se limitaba su accionar,
pero en su escasez, la madera y la caña, sucumbían a las flechas
incendiarias, como ocurriera, en la primera fundación de Buenos
Aires, por Don Pedro de Mendoza en 1536, que obligó a Irala a
despoblarla, en 1541. A campo abierto, la ventaja del español montado en sus caballos, se fue emparejando cuando el indio, robando sus arreos, equilibró ese apoyo, y aún lo superó, al montar en cuero y hábilmente, casi como un apéndice del animal.
Las
boleadoras, se ocupaban asimismo, de compensar el desequilibrio entre
jinete e infante; y cuando los números eran desparejos, el español
era desmontado, aún sin armas.
Esto
obligó a modificar el esquema peninsular, de corrales externos a la
fortificación, ya que favorecían su robo, y proveían al aborigen,
debiendo incorporarlos al interior de la villa (fortificada o no)
para garantizar al mismo tiempo la supervivencia, ante un ataque del
malón, o un asedio prolongado.
Desarrollo histórico de las fundaciones de asientos y sus valores como fortificaciones
La
corriente fundacional terrestre, se hace desde Lima hacia el Sur, o
Sureste, con el agregado de los ingresos desde Chile, (Capitanía
General que pese a depender de Lima, propiciados por Pedro de
Valdivia, operaban en forma independiente).
La
corriente fundacional fluvial, en dirección norte o noroeste,
ingresando por el Río de Solís o de la Plata, desde Buenos Aires
luego de su 1ª fundación, que luego tomará como base secundaria,
Asunción del Paraguay.
Al
ser distintas las motivaciones, también lo era la calidad de dichas
fortificaciones.
1. Corriente
norte-sur (Origen Lima)
De
la corriente Norte-sur diremos que, tanto Salta (1582) como
Esteco I fundada a principios del siglo XVI, se establecen
como pantalla protectora de Potosí, de los ataques que pudieran
venir del sur, y tan solo Santiago del Estero (1553), fundada
después de abandonar un poblado previo llamado “El Barco”,
cumple una función intermedia en las comunicaciones, y
administrativa de la zona norte.
O
sea que los inicios tuvieron una motivación, estratégico-militar, y
no tanto de asentamiento poblacional establecido, de la que se podría
deducir fortificaciones de combate, y no de defensa civil. Luego
cambiarían los criterios.
En
Salta, Lerma buscó la protección del cordón montañoso que
rodea el valle, y no consta que haya agregado, otras construcciones
defensivas, si bien invoca a Santiago Apóstol en el texto
fundacional, (la orden era militar) y el cuadro posterior que
recuerda esa fundación, parece mostrar un fuerte cuadrado de altas
murallas, sin baluartes.
"El Barco I" había sido fundada en 1550 por Núñez del Prado, en el centro de la actual provincia de Tucumán, en la confluencia del río Los Reartes con el río de la Horqueta, cumpliendo las ordenanzas, y la había dotado de un fuerte para su defensa, pero al ser un lugar bajo, daba ventajas a los posibles atacantes.
Nuñez
del Prado, la traslada, primero a un sitio al sur de la actual
Provincia de Salta, y luego (por orden del Virrey del Perú) a otro
en Santiago del Estero, identificadas como El
Barco II y El Barco III.
El
Barco III, estaba en la orilla este del
Río Dulce y bajo la custodia de un importante fuerte, pero duró
poco, porque regresó Francisco de Aguirre desde Chile.
Francisco
de Aguirre, enviado por Valdivia, al ver la fragilidad estratégica,
la traslada a un sitio más alto que “El Barco III”, la llama
Santiago del Estero, y establece tres ciudades “pantalla”,
para protegerla, llamadas “Cañete (donde había estado El
Barco I); Londres, y Córdoba del Calchaquí”, cuyas
empalizadas de madera, no iban a impedir, la destrucción por los
indios, al poco tiempo.
Aguirre
vuelve a reconstruir tiempo después, sin mayores refuerzos, Cañete
y Londres, que darán origen a las capitales de Tucumán y
Catamarca, mientras Córdoba del Calchaquí, perdería su nombre
al ser fundada Córdoba de la Nueva Andalucía, por Jerónimo
Luis de Cabrera, en 1573.
 |
| Primera Traza de Córdoba de la Nueva Andalucía |
Con
respecto a Santiago
del Estero, al
ser reconocida como “muy Noble” por el Rey en 1577, otorgándole
un escudo; el mismo tiene un castillo en el centro, común a los
pueblos denominados así, por cuanto la Orden de Santiago era
religiosa, pero claramente militar.
Si
bien no existen probanzas de la existencia del Fuerte; pero como
también marca un río, y El Río Dulce, pasa por su lado, es factible
que fuera real, aunque no de la jerarquía que muestra su
representación.
A
pesar de estar bien registrados en coordenadas, en ninguno de los
tres emplazamientos de “El Barco” se han efectuado
proyectos arqueológicos, porque se acepta que sus rápidas
despoblaciones, no deben haber dejado, material, que los justifique.
Diremos
que no hay dudas de la inclusión del Río Salado, en la cuenca del
Plata, del que resulta afluente por llegar al Paraná, pero incluímos
algunas fortificaciones cercanas al Río Dulce, por cuanto, antes de
desaguar en la Laguna de Mar Chiquita (endorreica) pierde mucho
caudal que aporta al acuífero guaraní, que está directamente
conectado a la cuenca del Plata.
Consideramos
como límite inferior de los avances de esta corriente, el fuerte de
“Los Morteros”, instalado en el siglo XVIII sobre
construcciones elevadas quitadas a los sanavirones, casi en el límite
de Córdoba con Santa Fé, por estar en zona límite de la cuenca, y
por vigilar el camino alternativo a Potosí de trata de esclavos, y
desde Potosí a Buenos Aires para contrabando de plata, pero
sirviendo al traslado de ganado vacuno y mular, al propio Potosí,
desde Santa Fé. Ese fuerte fue reemplazado por otro más moderno y
con baluartes en el siglo XIX.
Quedan
fuera de estudio la trasladada Córdoba, a la margen sur del río
Suquía en 1577, con planta cuadrada, división en cuadrícula, un
fuerte y empalizada exterior.
San
Miguel de Tucumán, es fundada en 1565,
sobre la base de los pobladores de Cañete, que había sido destruido
por los indios, ubicándola a 10 kilómetros de aquel poblado.
ESTECO
I y II Desaparecidas y encontradas
Siendo
Gobernador de Tucumán Francisco de Aguirre, su trato tiránico, y el
desplazamiento malintencionado de Nuñez del Prado, le habían hecho
ganar varios enemigos.
Un
grupo de ellos encabezados por Diego de Holguín, se amotina en 1566,
y funda un poblado a orillas del Río Salado. En 1567 el nuevo
Gobernador Diego Pacheco, la funda oficialmente con el nombre de
Nuestra Señora de Talavera, aunque será reconocida como
Esteco.
Según
lo relata en 1580, en “Relación de Provincias” Pedro Sotelo y
Narváez, estaba “sobre el Salado a cincuenta leguas de
Santiago del Estero, junto al camino que lleva al Perú”.
Cuarenta vecinos bajo el régimen de encomienda, dominaban cerca de
seis mil indios tocones y lules, que sembraban cerca del río o las
aguadas que construían, algodón y otros productos.
La ubicación de la llamada Esteco I, se encuentra a tres kilómetros al este de la actual zona boscosa de El Vencido, hacia las coordenadas 25º 11' Sud y 63º 48' Oeste, a unos 30 km al este de la actual localidad de El Quebrachal del Departamento de Anta. Sus restos, encontrados recientemente, son objeto de trabajos arqueológicos limitados por lo inundable de la zona de referencia.
Plano confeccionado por el grupo de trabajo en el año 2005. Se observa una planta con una cuadrícula con un camino central que pudo haber sido aguada de distribución, por sus líneas secundarias |
En 1592, con Esteco sufriendo las crecidas de los ríos, que lo inundaban, Juan Ramirez de Velasco funda en la confluencia de los ríos Piedras y Pasaje, la ciudad de Nueva Madrid de las Juntas, y parte importante de la población de Esteco se muda a esta ciudad ubicada en el actual Departamento de Metán.
Llega
1609, y su nuevo Gobernador Alonso de Rivera, decide reunir ambas
poblaciones en una nueva, que funda también a orillas del Salado,
denominándola “Talavera
de la Nueva Madrid del Esteco,
pero que iba a perdurar como “Nueva
Esteco”.
La
establece en el punto de cruce del camino Perú-Río de la Plata, con
el de Chile-Asunción, y ese encuentro le dará una vital importancia
comercial, que sumada a las encomiendas, hará de sus vecinos, nuevos
ricos en poco tiempo.
Se
estima que entre vecinos y encomiendas sumaban cerca de 40000
habitantes, cuando el ataque de los mocovíes la redujo en 1686.
Hasta
el sismo del 13 de septiembre de 1692, que la arrasó, quedaban
apenas 15 o 20 vecinos, más unos 20 soldados que formaban la
guarnición del fuerte. Ese sismo es famoso porque
no tocó la ciudad de Salta, milagro que sus habitantes adjudicaron a
la Virgen.
 |
Fragmento del mapa de Joaquín Camaño, S. J., que está incluido en la obra de Jolis. Están señaladas las dos ciudades de Esteco y las reducciones y fuertes construidos durante el siglo XVIII en las cercanías del río Pasaje y en las estribaciones orientales de las sierras subandinas |
A
orillas del Río Piedras a 2 km de Metán, el equipo del arqueólogo
Alfredo Tomasini, descubrió en 2005, los restos de la segunda
Esteco. Contaba
el arqueólogo a un periódico salteño en 2010, que: "Llegamos a más de un metro de profundidad, en donde se encuentra un sector del muro noroeste; hallamos una de las cuatro torres del fuerte que custodiaban la ciudad. El año pasado comenzamos las tareas de excavaciones en esos terrenos tomando como referencia esa torre o 'punta de diamante', como se le decía en esa época. Como hay un mapa fundacional, consideramos que la presencia del fuerte ocupó la plaza, en el centro geográfico de la ciudad, y sirve como punto de referencia para ubicar el cabildo, la iglesia y también parcelas otorgadas a los pobladores".
Y respecto del fuerte, Tomasini agregó: "El fuerte de la ciudad de Esteco II fue identificado en 2011, cuando observaron cuatro montículos que formaban un cuadrado, unidos por terraplenes".
Alicia Palacio, integrante del grupo, agregó respecto a las excavaciones: "El sitio arqueológico es grande, ya que la ciudad llegó a tener 49 manzanas según el plano de la época. Hoy están preservadas unas 42 hectáreas. Ya excavamos parte de uno de los muros del fuerte, uno de sus torreones, una vivienda y lo que podría haber sido la iglesia parroquial".
Los datos de los muros, y el llamar de las torres "de punta de diamante" nos remiten al modelo abaluartado de baluartes poligonales, ya en boga en ese tiempo.
Reconstrucción gráfica de la ciudad Talavera de Madrid, "Esteco" (Fundada por el Gobernador Alonso de la Ribera el 8 de agosto de 1609), hecha según los planos de su asiento conservados en el Archivo de Indias y publicados por el Sr. Roberto Levillier en Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán, T. 2, p. 136.Referencias: 1. Cerro Lumbreras. 2. Río Piedras. 3. Camino que venía del Perú. 4 y 7. Molinos hidráulicos con rueda de piedra. 5. Río Pasaje. 6. Probable camino de Madrid de las Juntas al Perú. 8. Iglesia de los Mercedarios. 9. Iglesia de los Franciscanos. 10. Camino a San Miguel (Tucumán actual). 11. Acequia sacada del río Piedras. 12. Hospital. 13. Cabildo. 14. Plaza con el Árbol de la Justicia. 15. Iglesia parroquial. 16. Iglesia y casa de la Compañía de Jesús. 17. Horno de fundición de metales. 18. Camino que conduce a los campos de cultivo.
Desaparecidas
estas ciudades, otros fuertes como San Luis de los Pitos, o S.E. de
Valbuena, se instalaron a inicios del siglo XVIII, entre ambos
emplazamientos, para proteger el río como vía de comunicación,
hasta mediados de ese siglo, ya que luego surgieron otras vías
alternativas.
 |
| Plano de la zona según lo relevado por Tomasini |
2. Corriente fundacional fluvialCorriente sur-norte (origen Buenos Aires y luego Asunción - destino Lima o Potosí)
Cabecera Buenos Aires.
Cuando Juan Díaz de Solís (portugués al servicio de Castilla) en 1515, encuentra el estuario del río, al que llamó "Mar Dulce", pero que por un tiempo llevaría su nombre, abre dos puertas.
Con
su muerte, confirma la agresividad de las tribus guaraníes, (se
pensó originalmente en charrúas) y con los viajes siguientes por el
Paraná, promovidos por náufragos de su expedición, se inaugura la
ruta a la
“Sierra
de la Plata”,
por lo que ese río,
aparte de “Río
de Solís”,
comienza a ser llamado “de
la Plata”.
 |
| Atlas de Miller (1519) |
Suma
a este hecho, el posible viaje previo de otro portugués (en este
caso al servicio de Portugal) que habría llegado vía Pilcomayo,
hasta la zona de Potosí, y llevado su informe secreto, a los
dominios portugueses
en Brasil. De hecho, el asentamiento más cercano al Cerro Rico de
Potosí, productor de tal metal, se llamó “La Plata”, aunque
luego cambiara su denominación a Charcas y Chuquisaca. Por ese
entonces, los guaraníes en tres ataques sucesivos, habían logrado
internarse en tierras del Inca, hasta dominar territorios muy
cercanos a Potosí. Alejo
García,
uno de los acompañantes de Solís, que después de la muerte de
aquel, había quedado en la isla de Santa Catalina, por obra de un
naufragio, aprende guaraní, y recibe de los aborígenes relatos de
esas tierras, ricas en plata y oro.
 |
| Alejo García |
 |
| Primeras exploraciones de los españoles |
Con ese conocimiento, y la
compañía de algunos españoles, recorre la costa de Brasil, ingresa
por el Río de La Plata hasta el actual Paraguay, y luego sumando
guaraníes, entra
por el río Pilcomayo y ataca poblaciones incaicas en las cercanías
de “La Plata”. Los Incas tenían una serie de “pucaráes” en
la frontera que son arrasados en 1525, por el grupo de García,
llegando a la propia Charcas, tomando importantes botines, que luego
trataron de llevar hacia el Atlántico. García muere en manos de
otras etnias, en el mismo año, atacados para robarle esos valores,
pero las referencias llegan hasta Santa Catalina, y desde allí a las
metrópolis de ambas coronas. En
1526, llegaba a la isla, la expedición de Sebastián
Gaboto,
con destino a las Molucas, pero el veneciano, al conocer la historia
de Alejo García, decide penetrar en busca de las Sierras
de La Plata,
ingresando por el río que ya era identificado como tal.
Se
detiene en tierras uruguayas, creando el primer Fuerte de la zona,
con el nombre de San
Lázaro,
cuyos cimientos, descubiertos no hace mucho tiempo, se lucen en la
Estancia Anchorena, de descanso del Presidente uruguayo, casi en el
encuentro de los ríos Paraná y Uruguay.
 |
Restos del Fuerte San Lázaro en el Parque Nacional Anchorena, Departamento Colonia, situado unos 25 km al NNO de Colonia del Sacramento |
Si
bien se contaba con piedra en la zona, (cerca de la desembocadura del
Río San Lorenzo) que aparece en los cimientos, se estima que la
construcción superior era de madera y paja, rodeada por una
empalizada también de madera. Allí
recibe a náufragos de la expedición de Loayza, en el Estrecho de
Magallanes, que al no querer volver a España, se quedaron con los
indios de la zona, y le comentan sobre las riquezas de la Sierra de
La Plata. Lo relata e una carta a sus familiares en 1528 Luis
Ramírez,
referido a dos sobrevivientes del viaje de Solís: "Y
también la gran riqueza que en aquel río donde mataron a su capitán
había, de lo cual por estar muy informados a causa de su lengua de
los indios de la tierra de muchas cosas, las cuales diré aquí
algunas de ellas. Y era que si le queríamos seguir, que nos cargaría
las naos de oro y plata, porque estaba cierto que entrando por el Río
de Solís iríamos a dar en un río que llaman Paraná, el cual es
muy caudalosísimo y entra dentro en este de Solís con veinte y dos
bocas. Y que entrando por este dicho río arriba no tenía en mucho
cargar las naos de oro y plata, aunque fuesen mayores, porque el
dicho río Paraná y otros que a él vienen a dar iban a confinar con
una sierra a donde muchos indios acostumbraban ir y venir. Y que en
esta sierra había mucha manera de metal, y que en ella había mucho
oro y plata, y otro género de metal, que aquello no alcanzaba que
metal era, más de cuanto ello no era cobre, y que de todos estos
géneros de metal había mucha cantidad. Y que esta sierra atravesaba
por la tierra más de doscientas leguas, y en la halda de ella había
asimismo muchas minas de oro y plata y de los otros metales"
En el mismo mes de Febrero de 1527, Gaboto hace construir más
adentro el Fuerte
de “San Salvador”
de dimensiones superiores, pero los mismos materiales sobre las
riberas del Río San Lorenzo.
Los datos aportados por un
sobreviviente del viaje y desembarco de Solís (Francisco del Barco),
le indican reducir el calado de sus barcos, para intentar río
arriba, llegar hasta las tierras de Potosí y La Plata, por vía
fluvial. Después de sondear el Río Uruguay, decide ingresar por el
Paraná, y al llegar a la desembocadura en el mismo, del río
Carcarañá, funda en junio de 1527, el Fuerte “Sancti
Spíritu”,
con un esquema similar al San
Lázaro,
pero de mayores dimensiones, que mereció de los cronistas la
consideración de Fortaleza.
 |
Arqueólogos trabajando en el Fuerte Sancti Spiritu, el que se hallaba emplazado donde hoy está la localidad de Puerto Gaboto, Provincia de Santa Fe |
Sobre una barranca, una
fortaleza de forma rectangular, con 50 metros por diez, con el eje
mayor en el sentido Norte-Sur, dos torres artilladas, que permitían
batir hacia tierra y hacia el río. Tenía
en su lateral 20 casas y una capilla, todo encerrado por una
empalizada que se presumía de palo a pique (hoy se evalúa de tierra
apisonada en base a las excavaciones) y un foso de tres metros de
ancho en el lateral opuesto al río, que también encerraba zona
destinada a corral de hacienda. La Casa interior de madera y techo de
paja habitada por Gaboto, estaba tapizada interiormente, y se
construyeron almacenes para acopio de víveres. De él dice Luis
Ramirez en su carta: "y
llegamos a Carcarañal, que es un río que entra en el Paraná que
los indios dicen viene de la sierra, donde hallamos que el señor
capitán general había hecho su asiento y una fortaleza harto fuerte
para en la tierra…..".
Cuando Gaboto decide seguir río arriba, deja según Ramirez: "Y
luego el dicho señor capitán general puso en obra el dicho camino,
y primero mandó meter toda la hacienda en la dicha fortaleza y mandó
al capitán Gregorio Caro que con treinta hombres quedase en tierra
para guardar la dicha fortaleza y lo que en ella quedaba".
Es
el primer asentamiento fortificado, en territorio argentino, y allí
concentró a su gente, recuperando los que al borde de la inanición,
había dejado en San
Salvador y
San Lázaro.
Gaboto llegó río arriba por el Paraná, Paraguay y Pilcomayo, hasta
muy cerca de Potosí, y tomó contacto con aborígenes que lucían
adornos en plata y oro, pero la hostilidad de los aborígenes, lo
hizo volver a Sancti
Spiritus.
Luego, en 1529, mientras volvía a San
Lázaro,
los aborígenes atacaron y destruyeron el Fuerte
Sancti Spiritus,
y mataron a la mayoría de los pobladores, razón por la cual, Gaboto
fue juzgado y condenado a destierro en Orán, al volver a España
Los restos de su
emplazamiento, demuestran la existencia de muros de tierra apisonada,
que no se tiene en claro si fueron los fundacionales o de
construcción posterior. Hasta es posible, que nuevos descubrimientos
hechos en estos días, que se adjudican a Sancti Spiritus,
correspondan en realidad a Corpus Christi, fundado años después.
Una torre permaneció erguida, y fue bajo ella que Juan de Garay y
Jerónimo Luis de Cabrera, discutieron sus títulos, para fundar
ciudades en la zona. El vizcaíno prevaleció, y fue el fundador de
Santa Fé de la Veracruz (1573), y La Trinidad (1580) en el asiento
de Nuestra Señora de los Buenos Aires, fundada previamente por Pedro
de Mendoza (1536) y despoblado por Martinez de Irala en 1541. Lo
cierto es, que regresado Gaboto a España, la corona se interesó por
establecer una ruta fluvial hacia las Tierras de “La Plata” y más
allá, fundando ciudades de apoyo, para ello. Asi nace la expedición
de Pedro
De Mendoza,
que viaja como Primer Adelantado del Río de La Plata, Gobernador y
Capitán General, de las tierras que tome, en nombre de la Corona de
España.
 |
| Pedro de Mendoza |
Mendoza, perteneciente a
una de las familias más nobles y acaudaladas de Castilla, financia
el viaje que parte hacia “las Indias” en 1535. Su compromiso era
de crear un Camino Real hasta el Océano Pacífico, (Mar del Sur por
entonces) con tres fuertes intermedios, en un período de tres años.
Con
treinta naves y 2500 personas a su cargo, surca el Atlántico en
1535, y al arribo al Río que todavía algunos llamaban “de Solís”
y otros “de La Plata”, revisa ambas orillas, y decide fundar en
la orilla sur, la ciudad
de Nuestra Señora del Buen Ayre,
entrando por un riachuelo, que desemboca en el río mayor, al que
Solís llamara también “Mar Dulce”.
El diminutivo riachuelo; (adjetivo puesto al curso de agua, por
comparación con el Plata), iba a quedar como nombre definitivo, e
iba a cumplir la función de puerto, para las naves. No muy lejos se
establece el asiento, buscando algo de altura sobre los bañados de
ese Riachuelo. Una muralla de tierra, hasta la altura de un hombre
con su brazo extendido, un presunto foso perimetral, que Schmidl, no
registra, y varias construcciones de madera con techo de paja,
encerraban una vivienda de tierra apisonada, que Mendoza denominara
“El Real”. Todo en no más de 3 hectáreas, si lo pasamos a
medidas modernas.

Resultan muy pretenciosos,
los dibujos de la villa, realizados en su natal Straubing, varios
años después, por amigos de Ulrico Schmidl; pero no pueden serlo
tanto, como para descalificarlos totalmente. Solo parece exagerada,
la casa de Mendoza (la representan de tres niveles), y la cercanía
al Río, que los exponía a los ataques de naves extranjeras, desde
el mismo, aparte de ser terrenos semipantanosos. La presencia
permanente de naves portuguesas en la zona (donde tiempo después
fundarían Colonia del Sacramento) llevan a pensar que el río
representado, era el propio Riachuelo que brindaba refugio, y no el
Río de la Plata, abierto a otras potencias. Se observan a su vez,
algunos cañones o bombardas, montados sobre la muralla (Mendoza los
transportaba en sus naves) así como animales en corrales interiores,
que también viajaron desde España, o se cargaron en Cabo Verde. No
se observan torres, y ni Mendoza, ni ninguno de los relatores
contemporáneos o posteriores, las mencionaron, y solo parece poder
observarse a la distancia desde “El Real” o lo alto de la muralla.

Un punto frágil de este
asiento, era la falta de provisión de alimentos, que por ello los
hizo depender de la entrega de pescado por los indígenas, por estar
a cierta distancia del río, que era usado para esa pesca, y que en
caso contrario, para acceder por su cuenta, debían pasar entre
ellos. Entre las ilustraciones de Schmidl, observamos algunas muy
curiosas, como aquella donde los atacantes son los españoles, y los
defensores de un ámbito con empalizada son los “Carendies” luego
derivado a querandíes, lo que de hecho ocurrió, con derrota de los
españoles. Pero lo que sorprende es que la defensa de los querandíes
es con formación en “cuadro”, característica de los tercios
españoles.

Y
otro punto débil, eran las construcciones en madera y paja,
fácilmente incendiables con las flechas de los aborígenes, como lo
demostrara su ataque, a pocos días de la erección de la villa. Los
habitantes se mudan a la orilla del Riachuelo, a mano con las naves
que estaban listas para partir ante nuevos ataques, y cuyos cañones,
mantenían alejados a los “Carendies”, pero esas naves, surtas en
el Riachuelo, padecían del mismo riesgo de ser incendiadas, y
habiendo servido de alojamiento, a la par de escasas construcciones
costeras, por 6 años, Martínez
de Irala ordena despoblar la Villa en 1541. En
Junio del mismo año de 1536, Juan
de Ayolas,
enviado por Pedro de Mendoza, funda a escasa distancia, del destruido
Sancti
Spiritus,
el nuevo
Fuerte de Corpus Christi,
cerca
del encuentro del Carcarañá con el Paraná, con una estructura
similar a Buenos Aires; y en septiembre de ese año, el propio Pedro
de Mendoza, reforzaría la plaza, fundando a 7 km de aquel el Fuerte
de Nuestra Señora de la Buena Esperanza.
 |
| Juan de Ayolas |
Pero
los timbúes destruirían ambos fuertes en 1539, si bien sus
habitantes se mudarían previamente. Ayolas, luego de fundar Corpus
Christi,
seguiría por el Paraná, y acordando con los guaraníes ese avance,
fundaría ya entrado en el Río Paraguay, en 1536, el Puerto
y Fuerte de La Candelaria,
desde el cual partió hacia Charcas, y en el cual moriría, por un
ataque de los payaguaes en 1538, si bien el fuerte había sido
abandonado, un año antes. Se le atribuyó la fundación del Fuerte
Nuestra Señora de Asunción,
más su fundación está documentada por Juan
de Salazar en
1537, también enviado para tener noticias de Ayolas. En su reporte
Salazar dirá: "Con
parecer de dicho Señor Teniente de Gobernador, Domingo de Yrala e
otras personas, hize e edifiqué, este puerto e Casa Fuerte".
El mismo adquiriría jerarquía de Ciudad en 1541, con Domingo
Martinez de Irala,
devenido Gobernador, por ausencia de Ayolas, y pasaría a ser una
nueva base, de expediciones, fundadores de fuertes y pueblos. Casi
simultáneamente, con la partida de Pedro de Mendoza hacia España,
en 1537 (moriría en el viaje) el Capitán Francisco
Ruiz Galán,
decide despoblar los Fuertes
de Buena Esperanza y Corpus Christi,
llevando por barco sus habitantes a Asunción,
donde se encontraría con Salazar, e Irala, que quedaría como
Gobernador. El crecimiento demográfico de Asunción, donde se pacta
un ensamble social con los guaraníes, y su poderío militar, la
harían crecer como ciudad, sumando además los habitantes de Buenos
Aires,
despoblada por orden de Irala en 1541. Se da así el hecho, de que a
mediados de 1540, todas las ciudades y fuertes, establecidos por esta
corriente, ingresada por el Río de La Plata, en el futuro territorio
argentino, han sido destruidas por los habitantes de pueblos
originarios, o despobladas por españoles y mestizos.
Cabecera Asunción.
Persisten
Candelaria y Asunción en territorio del actual Paraguay, que será
la nueva base desde la cual partirán en adelante. Álvar Núñez
Cabeza de Vaca, designado Segundo Adelantado del Río de la Plata en
1540, (por la muerte de Mendoza) arriba a Santa Catalina en 1541, y
allí se entera de la desaparición o despoblación de los fuertes
hasta Asunción.
 |
| Álvar Núñez Cabeza de Vaca |
A
pesar de su título y Capitulación, decide entrar por tierra hasta
Asunción, desde Brasil, siguiendo la ruta inaugurada por Alejo
García, mientras remitía su nave, con otros tripulantes por el
propio Río de la Plata. Arribado a Asunción, Irala no respeta
demasiado la autoridad de Alvar Nuñez, que sin embargo lo comisiona
para encabezar una expedición, que busque llegar a la Sierra de La
Plata. En el camino, por el Río Paraguay, funda Puerto del Rey,
sobre la Laguna Xarayes, ya en territorio del actual Brasil.
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Paraguay o Provincia de Río de la Plata con regiones adyacentes, Tucumán y Santa Cruz de la Sierra |
Numerosos
intentos, encabezados por Irala o el propio Álvar Núñez, por llegar
a la Sierra de La Plata, fracasan y se suma el enfrentamiento entre
ellos, que termina con Álvar
Núñez,
remitido preso a España. Al quedar Irala, como Gobernador sin
discusión, encara en 1548 una nueva campaña al Perú, donde se
entera por los aborígenes, que ya otros españoles dominan Potosí.
Pizarro y Almagro, con la corriente colonizadora del Pacífico, se
habían adelantado. Irala iba a poner entonces su atención, en
tierras al norte de Paraguay, y el propio Brasil, desatendiendo lo
que luego sería territorio argentino. En el período que va hasta
1556 en que fallece, después de haber sido ratificado Gobernador de
Asunción y el Río de la Plata, un año antes, solo merece
destacarse, un par de asientos provisorios, en la Isla San Gabriel,
(frente a Colonia en territorio uruguayo) para recibir a la mujer,
del tercer Adelantado del Río de la Plata, (que falleciera antes de
partir).
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| Isla San Gabriel vista desde Colonia del Sacramento |
Ese
asiento subsistiría a pesar de que la mujer, llegó a Asunción por
tierra. sin poder hacer valer sus derechos, y su hijo (que debía ser
Adelantado porque la capitulación era por dos vidas) prefirió
instalarse en Potosí. A partir de este momento y por diez años, la
emigración de vecinos asunceños hacia la Sierra de La Plata y
Potosí, por los comentarios sobre sus riquezas, disminuirían su
densidad habitacional, y obviarían la creación de cualquier fuerte
o poblado, que no estuviera en esa línea. Coincide al mismo tiempo,
con el auge de la corriente, que partiendo de Lima, busca proteger a
Potosí, creando, como hemos visto, ciudades en el norte argentino.
Quienes iban a alterar este curso, integraban una familia, que
curiosamente se había instalado en Perú; uno de ellos en Charcas,
donde se había enriquecido con las encomiendas, y se trataba de Juan
Ortiz de Zárate.
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| Juan Ortiz de Zárate |
Ortiz
de Zárate llegó
con su sobrino, Juan de Garay, que acompañara a Nuñez del Prado (de
quien ya hablamos) en las fundaciones de “El Barco, I; II y III.
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| Juan de Garay |
Integrantes
de una familia noble y acaudalada, las riquezas de Juan Ortiz de
Zarate, se multiplicaron en el Perú y Alto Perú, por lo que en
1567, el Virrey del Perú, lo nombra Gobernador de Asunción, y luego
de su viaje a España, Felipe II, lo hará Adelantado del Río de la
Plata y Gobernador de Nueva Andalucía, en 1569. Entretanto su
sobrino, Juan de Garay descollaba como soldado, y ampliaba su
capacidad fundadora de pueblos y puertos, así como sus dotes de
funcionario, participando en la de Arica, y Santa Cruz de la Sierra,
hasta que, nombrado su tío Gobernador Provisorio de Asunción, se
instala en esta ciudad en diciembre de 1568, con el cargo de Alguacil
Mayor del Río de La Plata. Mientras su tío, organizaba el viaje
desde España, para hacerse cargo de su condición de Adelantado, el
Gobernador Interino de Asunción y el Río de La Plata Martín Suárez
de Toledo, comisiona A Garay, para la fundación de ciudades sobre
las riberas del Paraná, que faciliten las comunicaciones con
Asunción, como responsable provisorio de la Nueva Andalucía.

Habiendo
enviado un grupo explorador por tierra, Garay arriba por el Paraná y
en abril de 1573, funda Santa Fé de la Vera Cruz, como asiento
provisorio, a 5 km de la actual Cayastá.
Entre
el río
San Javier, y el arroyo de las Gringas, el poblado estaba casi
protegido por cursos de agua, pero era bajo y plano, y si bien eso,
la defendía originalmente, de ataques indígenas, la hacía
inundable, dificultaba su accesibilidad, y la tornaba atacable desde
el propio río, por lo que cien años después, sería trasladada.
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| Plano de Santa Fe La Vieja (actual Cayastá) |
Decía
el acta fundacional: "fundo y asento y nombro esta ciudad de Santa Fe, en esta provincia de Calchaquíes y mocoretáes, por parecerme que en ella hay las partes y cosas que conviene, para la perpetuación de la dicha ciudad de agua y leñas y pastos, pesquerías y casas y tierras, y estancias para los vecinos y moradores de ella y repartirles".
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| Maqueta de Santa Fe La Vieja |
No
se verifica muralla, y solo se presume alguna empalizada entre cursos
de agua, sin fuerte interior. Buscando un asentamiento más
favorable, baja por el Paraná, y se cruza con Jerónimo Luis de
Cabrera, que venía de fundar Córdoba, y luego de un parlamento, en
los restos del destruído Corpus Christi, decide reforzar el asiento
original, y fundarla oficialmente en Noviembre de 1573. Las
excavaciones realizadas desde 1949, por Agustín Zapata Gollán,
muestran cimientos de tierra apisonada, y techos de tejas (que pueden
haberse incorporado tiempo después del fundacional). Llegó a poseer
plaza de armas, Cabildo y varias iglesias, en cuyos cementerios
anexos, quedaron los restos, de la hija de Garay y de Hernandarias.
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| Restos de Santa Fe La Vieja en Cayastá (Santa Fe) |
En
simultáneo, Juan Ortiz de Zárate, ya acreditado como 4º
Adelantado, arriba al Río de la Plata con una armada reducida, en
noviembre de 1573, y construye en la ya citada isla de San Gabriel,
un fuerte y poblado, desde el cual proyectar su entrada a la costa,
poblada por los charrúas. Un altercado con ellos, suscita un combate
en el que Ortiz de Zárate es derrotado, debiendo abandonar San
Gabriel y mudarse a la Isla de Martín García, donde establece otro
poblado provisorio. Permanece aislado en Martín García, hasta que
Garay acude en su ayuda, y derrota a los charrúas, permitiéndole a
Ortiz de Zárate continuar su viaje. Antes, en la misma desembocadura
del Río San Salvador al Río de la Plata, donde se produce la
batalla, Ortiz de Zárate pide a Garay, fundar un poblado, que
llevará el nombre de Ciudad Zaratina, cuya construcción debió
estar rodeada por empalizada, dada la belicosidad de los charrúas.
Para poblarla, Garay llevó habitantes de Santa Fé, que la
sostuvieron hasta 1576, año en que por la muerte de Ortiz de Zárate,
y los permanentes ataques aborígenes, se fueron yendo esos
pobladores, lo que llevó al propio Garay, a despoblarla en 1577. En
el mismo período, las tres guerras calchaquíes, destruían las
ciudades fundadas por la corriente terrestre, sobreviviendo solo
Santiago del Estero. Y como Garay había participado de esta
corriente y sabía de sus dificultades, volcó sus esfuerzos en la
zona del Paraná. Muerto Ortiz de Zárate, las discusiones respecto a
su sucesor, dieron espacio para que Garay, ocupara el cargo de
Gobernador del Río de la Plata y Paraguay desde 1578. Invocando al
nuevo Adelantado (Torres de Vera y Aragón) pero por decisión
personal, decide refundar Buenos Aires, muy cerca del viejo
asentamiento, y para ello trae familias de Asunción y otras de Santa
Fé, por barco, al tiempo que impulsa la venida de soldados por
tierra. La fundación se concreta el 11 de Junio de 1580, y pese a
ser atacados por los indios (como lo fuera Mendoza) rechaza los
ataques, produciendo una matanza, en la zona cuyo nombre “Matanzas”
parece recordarlo.
Al
mismo tiempo, extiende hacia el sur su recorrido, llegando hasta el
Cabo de las Corrientes (en la actual Mar del Plata).
En la corrección a su primera “División en Suertes”, otorga al
Fuerte de Buenos Aires, una manzana, ya sobre la barranca, lo que
limitará su valor estratégico, para ataques desde tierra, si bien
lo hará muy práctico para la defensa hacia el Río de la Plata.
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| Plano del Fuerte de Buenos Aires que se hallaba donde hoy está la Casa de Gobierno |
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| Planta y vista del Fuerte de Buenos Aires en el siglo XVIII |